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Mitos

Tarot y religión: por qué el conflicto es un malentendido

5 min de lectura·Oraklum

El Tarot tiene mala reputación en algunos círculos religiosos, especialmente en tradiciones que lo asocian con lo oculto, la adivinación prohibida o el contacto con fuerzas sobrenaturales. Esa reputación tiene una historia, y la historia tiene más capas de lo que la narrativa simple sugiere.

El origen real del Tarot: un juego de naipes

El Tarot no nació como herramienta esotérica. Nació como juego de cartas.

Los primeros mazos documentados aparecen en Italia en el siglo XV, específicamente en el norte de Italia (Milán, Ferrara, Bolonia) entre las décadas de 1430 y 1440. Se usaban para jugar al tarocchi, un juego de cartas de apuestas que seguía siendo popular en algunas regiones de Europa hasta bien entrado el siglo XX.

Los primeros mazos de Tarot eran encargados por familias nobles como los Visconti y los Sforza — no por sociedades secretas ni por practicantes de magia. El lenguaje simbólico de esas cartas era el lenguaje simbólico de la cultura cristiana de la época: figuras como el Papa, el Emperador, la Justicia o el Mundo eran referencias completamente normales dentro del imaginario visual europeo del siglo XV.

Cuándo entró lo esotérico

La asociación del Tarot con el ocultismo y la adivinación es sorprendentemente tardía. El punto de inflexión más documentado ocurre en 1781, cuando el escritor francés Antoine Court de Gébelin publica un ensayo en el que afirma que el Tarot es en realidad una antigua sabiduría egipcia cifrada en imágenes. La afirmación era completamente incorrecta desde el punto de vista histórico, pero fue influyente.

A partir de ese momento, círculos esotéricos europeos — especialmente en Francia — comenzaron a integrar el Tarot dentro de sistemas de magia, astrología y cábala. En el siglo XIX, figuras como Etteilla y Eliphas Lévi desarrollaron sistemas de adivinación con el Tarot. A principios del siglo XX, el mazo Rider-Waite fue diseñado explícitamente como herramienta esotérica por la Orden Hermética del Alba Dorada.

Es decir: el Tarot pasó de juego de naipes a herramienta esotérica en un proceso histórico de varios siglos, impulsado por intelectuales y ocultistas europeos, no por una tradición antigua ininterrumpida.

La diferencia entre el Tarot como herramienta y como sistema de creencias

Hay una distinción que clarifica mucho el debate: usar el Tarot como herramienta de reflexión no es lo mismo que adherir a un sistema de creencias sobre el Tarot.

Usar las cartas como punto de partida para la introspección — "¿qué me dice esta imagen sobre cómo estoy pensando esta situación?" — no requiere creer en ninguna metafísica particular. No requiere creer que las cartas tienen poderes, que existe una fuerza que guía cuál carta cae, o que el universo se comunica a través del mazo.

El Tarot puede usarse exactamente como se usa un test proyectivo en psicología: como una pantalla sobre la que proyectar contenido interno que de otra forma costaría más articular.

Eso es diferente de practicarlo como sistema de creencias que afirma verdades sobre el cosmos, el destino o fuerzas sobrenaturales. Esa segunda versión puede entrar en tensión con sistemas religiosos que tienen sus propias afirmaciones sobre esos temas. La primera, más difícilmente.

Por qué el conflicto es mayormente moderno

La prohibición religiosa del Tarot y la adivinación en general tiene raíces en textos bíblicos que se refieren a la consulta de adivinos y necromantes en contextos muy específicos del mundo antiguo. Su aplicación al Tarot es una extensión tardía que no estaba en el radar de ninguna autoridad religiosa en el siglo XV, cuando el Tarot era simplemente un juego de naipes italianos.

El conflicto contemporáneo entre el Tarot y ciertas comunidades religiosas es, en buena medida, un conflicto del siglo XX, construido a partir de la imagen esotérica que el Tarot fue adquiriendo desde el siglo XVIII en adelante.

Nada de esto invalida las preocupaciones religiosas de quienes las tienen. Pero sí sitúa el debate en su contexto histórico real: no es un conflicto ancestral, sino uno relativamente reciente, construido sobre una narrativa del origen del Tarot que no es históricamente precisa.

Lo que cada persona decide hacer con esa información es una elección propia.

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